sábado, 26 de marzo de 2016

¿Habrá nuevas elecciones?


Quien haya leído mis textos anteriores conocerá de sobra la respuesta al título del post. No, no creo que se repitan las elecciones. Es más, me atrevería a decir que las posibilidades de que se repitan son apenas de un 5%. ¿La razón? Unas nuevas elecciones fragmentaría todavía más el voto y complicaría los pactos para formar gobierno.

Antes que nada, he de resaltar que solo estoy dando mi opinión, es decir, que no me baso en ningún dato ni encuesta. Si me basara en las encuestas diría que Ciudadanos lo petaría muy fuertemente, pero también decían lo mismo poco antes del 20D y todos sabemos el batacazo que se dio el señor Rivera. Por ello, no les doy ninguna credibilidad.


¿Qué pasaría si me equivoco?

Si se repitieran las elecciones es poco probable que el PP obtuviese más votos de los que ya obtuvo a finales de 2015. Lo más seguro es que perdiese algún escaño por los casos de corrupción que han ido saliendo a lo largo del presente año, en especial con lo que se ha destapado en Valencia. No creo que la pérdida de votos sea muy significativa (la fidelidad de sus votantes es histórica), detalle que aprovecharán a su favor para presionar a Ciudadanos y al PSOE, a los que sí les asusta esa posibilidad.

Con el PSOE ha pasado algo curioso. Su secretario general, Pedro Sánchez, decidió apostar por el todo o nada con su absurdo pacto con Ciudadanos para forzar la abstención de Podemos. Como todos sabemos, esa abstención no se produjo, lo que dejó a Sánchez en una situación de lo más precaria. Ahora mismo, el líder 'obrero' se encuentra con dos caminos a seguir, y su partido se le va a echar encima elija el que elija 

Ahora bien, ¿de verdad esperaba que Podemos le facilitase la investidura? Pablo Iglesias sabe que sus votantes huirían en estampida si cediera a los caprichos del líder 'socialista', así que ha adoptado la estrategia que menos desgaste le supone: mantener su coherencia argumental y esperar. Esperar, esa es la clave. Mientras el PSOE y Ciudadanos entran en pánico ante la posibilidad de unas nuevas elecciones, al PP y a Podemos no les quita el sueño que eso ocurra.

Ciudadanos ha sufrido la misma suerte que el autodenominado partido 'socialista'. La estrategia de Albert Rivera de vender su fidelidad al mejor postor no le está dando los resultados que esperaba. Lejos de 'petarlo muy fuertemente', el pasado 20D se dio una hostia monumental. Y ojo, obtener cuarenta escaños de una tacada es un éxito rotundo, pero sus elevadas expectativas convirtieron ese resultado en una derrota. Qué fastidiosa es a veces la subjetividad, ¿verdad?

En resumen, que Ciudadanos y el PSOE perderían un tercio de los escaños, el PP apenas lo notaría y Podemos recogería los votos perdidos por el partido de Sánchez. La incógnita está en los votos perdidos por el PP y Ciudadanos. ¿A dónde irían? En este caso, dudo mucho que se vuelvan a intercambiar como si fueran cromos. Mi hipótesis es que migrarían a partidos como VOX y UPyD.

¿Veremos a VOX en el parlamento o me he pasado de rosca con las suposiciones? Eso lo dejo a criterio del lector.


Imagen: vídeos de eldiario.es


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viernes, 18 de marzo de 2016

"Porque está ahí"



Estoy comenzando a cogerle alergia a los medios del establishment. No los soporto. Durante estas últimas semanas el rigor periodístico ha brillado por su ausencia y lo ha suplantado una descarada campaña de acoso y derribo contra Podemos. Algo de lo más curioso, porque Podemos es, que yo sepa, el único partido político que todavía no ha sufrido casos de corrupción. 

Y ojo, el hecho de que la formación morada esté limpia de corrupción lo considero algo temporal, ya que es inevitable que en el futuro surja algún ratero. Aun así, he querido recalcarlo porque me parece un detalle digno de mención.


¡Podemos se rompe!

Como no podía ser de otra forma, el pan de cada día es escuchar que la formación morada se rompe, que su secretario general tiene más cargos que Soraya Sáenz de Santamaría (según Cristina Pardo) y alguna que otra invención de carácter más sucio. Mientras tanto, nada se oye sobre el origen poco claro de la financiación de Ciudadanos o de los imputados que ya ha tenido en sus filas. Siempre me ha parecido curioso el trato favorable que recibe la formación de Albert Rivera por los medios de 'comunicación', y digo 'curioso' porque, a pesar de todo, no me sorprende.

Hay veces que me pregunto si ciertos políticos son cortos de entendederas o es una estrategia que utilizan para ver si sus mentiras cuelan. ¿Estarán probando el nivel intelectual de la sociedad española? Y en caso de ser así, ¿en qué lugar nos sitúa que nos sigan tratando como a disminuidos mentales? Esto es algo que llevo preguntándome desde hace algún tiempo, porque si esa forma de actuar les surte efecto es que estamos muy mal.


Pedro Sánchez bate un nuevo récord

Muchos critican que Mariano Rajoy no tenga memoria o que no haga uso de ella. Eso se debe a que no solo ha incumplido el programa con el que se presentó a las elecciones del 2011, sino que, cuatro años después, ¡sigue haciendo promesas que no va a cumplir! Ahora, Pedro Sánchez ha batido un nuevo récord: incumplir su programa antes de llegar a presidente. ¡Supera eso Mariano!

Debo admitir que el caso del secretario general del PSOE me tiene perplejo. Nunca había visto tanta jeta, falsedad y cinismo en un solo político. Aún no ha llegado a presidente y ya ha dejado a Rajoy a la altura del betún con unas acciones que podríamos calificar de 'esquizofrenia ideológica'. Visto lo visto, no me extraña que haya pactado con Albert Rivera: ambos son de lo que haga falta.

El problema de ser de lo que haga falta es que terminas con la credibilidad por los suelos. Un día dices una cosa y el siguiente exactamente la contraria. Las contradicciones son lo de menos, pues lo que importa es arrimarse al sol que más calienta y exponer tu mejor versión en el momento preciso. Si al final resulta que los principios expuestos no gustan al público, siempre podrás inventar otros. Así actúa Pedro Sánchez.

No importa que intentes explicarle que no sirve de nada investirle de presidente si va de la mano con un partido de derechas que no quiere cambiar nada. Eso le da igual, lo que quiere es llegar a presidente y que en los libros de texto de la escuela quede bien claro. El tiempo del mandato, las medidas o recortes que llevaría adelante o las razones por las que dejaría de ser presidente carecen de importancia.

Por todo lo anterior dicho, al ver al señor Sánchez en cualquier medio de comunicación no puedo evitar que me venga a la mente la mítica respuesta de George Leigh Mallory cuando le preguntaron por qué quería escalar el Everest. En este punto, creo que Sánchez respondería lo mismo si le preguntasen para qué quiere la presidencia del gobierno: "Porque está ahí". 

Más allá de eso, no tiene nada previsto.


Imagen de Wikimedia Commons


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No, Pedro Sánchez, Podemos no ha traicionado a sus votantes





sábado, 5 de marzo de 2016

No, Pedro Sánchez, Podemos no ha traicionado a sus votantes


En la sesión de investidura de ayer, un Pedro Sánchez molesto y contrariado empezó a echar balones fuera y culpar a Podemos de su precaria situación política. Como era de esperar, los resultados de la segunda votación no variaron mucho respecto de la anterior. Solo hubo un partido que cambió su voto y les dio el 'sí': Coalición Canaria (de derechas).

Ana Oramas, la portavoz de CC del grupo mixto, explicó su apoyo diciendo que "seguir sin gobierno es vieja política", un argumento muy cogido por los pelos, ya que cambiar a Mariano Rajoy por Pedro Sánchez no sirve de nada si sus políticas van a ser las mismas. En este punto, Oramas demostró su temor a una posible debacle si se celebran elecciones anticipadas. En resumen, que estamos ante un caso de pura supervivencia política.


El PSOE vuelve a cargar contra Podemos

No voy a comentar las anécdotas de la primera y la segunda investidura por parecerme algo superfluo, pero sí voy a detenerme en la burda estrategia de manipulación que está utilizando el partido de Sánchez contra Podemos. Una estrategia que insulta a la inteligencia de los más de cinco millones de votantes que han obtenido Podemos y sus confluencias. Señor Sánchez, a ver si se entera de una vez: no nos trate como a sus votantes. Nosotros tenemos espíritu crítico.

Para terminar de rizar el rizo, el secretario general del PSOE acabó diciendo que "Pablo Iglesias ha traicionado a los millones de votantes de Podemos que votaron cambio". Sí, ese es el nivel, y debo añadir que tiene hasta cierta gracia, porque no sé qué clase de cambio va a emprender yendo con Ciudadanos. 

De hecho, sus intentos por explicar el pacto con Ciudadanos son tan cutres que utilizan cualquier nimiedad para darse la razón. Un ejemplo de ello es la 'torpeza' del portavoz del PSOE al intentar hacernos creer que Manuela Carmena quiere que Podemos y sus confluencias pacten con ellos y con Ciudadanos. En este caso, si bien es cierto que las palabras de la alcaldesa de Madrid fueron confusas y tendían a malinterpretarse (yo mismo caí en la trampa), me parece insólito que casi toda la prensa nacional lo interpretase al revés.

Al final, solo nos queda tomarnos con humor estos ejercicios de cinismo e hipocresía. El señor Sánchez y sus acólitos no pueden explicar de forma razonada su pacto con Ciudadanos, así que nos vienen con el cuento de "o nosotros, o el caos". A falta de un razonamiento válido y coherente, nunca está de más un poco de alarmismo. ¿Quién ha traicionado entonces a sus votantes? Desde luego, Podemos no.


¿Cuál fue el mejor discurso?

Como último apunte, debo añadir que me quedo con el discurso de Alberto Garzón. Son apenas tres minutos, pero habló clarito y sin necesidad de recurrir a la broma o al cinismo.



Imagen: vídeo de eldiario.es

miércoles, 24 de febrero de 2016

El PSOE traiciona a sus votantes


Desde las pasadas elecciones, el martilleo constante de los medios sobre los posibles pactos ha hecho que me aleje de los 'programas tertulianos' como si fueran la peste. Cada vez que veía 'ARV', 'La Sexta Noche' o programas similares acababa con la misma sensación de cabreo y hartazgo. Igual me ocurría cuando escuchaba a Antonio García Ferreras decir aquello de "más periodismo" tras finalizar esa jaula de grillos que llama debate. Un debate donde, según parece, tienen un sitio reservado de por vida personalidades como Marhuenda y Eduardo Inda. Nunca entenderé por qué no buscan a conservadores que causen menos rechazo. ¿Tanto cuesta encontrar a periodistas de derechas serios?

Ese hastío es una de las razones por las que me he ausentado este último mes. El panorama político se muestra tan cambiante que cualquier cosa que escriba caducará en cuestión de horas. En este momento, cada partido tiene una mirada puesta en los pactos y otra en las posibles elecciones. Estamos, por así decirlo, en campaña electoral 'preventiva'.  


¿Habrá nuevas elecciones?

Sobre las posibles elecciones anticipadas, he de admitir que nunca he contemplado esa opción. ¿La razón? El PSOE y Ciudadanos temen unos resultados catastróficos si llegan a celebrarse, así que no debería extrañarnos ese 'acuerdo' que acabamos de ver. Por un lado tenemos a un PSOE que teme el sorpasso de Podemos, y por otro a un Albert Rivera que ve peligrar unos cuantos escaños si se produce tal situación. Entonces, ¿ha hecho bien Pedro Sánchez al pactar con Ciudadanos? Si lo miramos a largo plazo, está claro que no.

El PSOE ya ha empezado a presionar a Podemos, y
 debo añadir que de forma bastante torpe (eldiario.es)
La decisión del PSOE de acercarse a la derecha puede quedar en nada sin el apoyo de Podemos o del PP. Si eso ocurre, es previsible que intenten echarle la culpa a Podemos para restarle votos. Les acusarán de bloquear la democracia, de hacerles 'la pinza' con el PP y demás sandeces, pero dudo mucho que esas acusaciones puedan quitarle votos al partido de Pablo Iglesias. Después de todo, es Pedro Sánchez quien ha pactado con la derecha, esa a la que tanto criticaba antes del 20D. Superar esa incoherencia es una tarea casi imposible.

Por lo demás, estoy seguro de que llegarán a un acuerdo 'in extremis' en el último momento (no incluyo a Podemos). Me cuesta mucho creer que el PSOE se arriesgue a una segunda vuelta. Antes de llegar a eso pactará con el PP a la desesperada, incluso si eso supone que Pedro Sánchez ya no será presidente.


El PSOE, un partido en caída libre

Imagen de 'historiaelectoral.com'
En anteriores artículos ya escribí sobre el problema que tiene el PSOE, el cual lleva arrastrando desde su renuncia al marxismo como ideología oficial en el Congreso Extraordinario de septiembre de 1979. La decisión fue impulsada (y forzada) por Felipe González tras dimitir en mayo del mismo año como secretario general. La razón de tal desplante fue la negativa de su partido de renunciar al marxismo. Al final, el golpe de efecto que supuso su renuncia obligó al partido a aprobar la propuesta de González. A partir de entonces, el PSOE se convirtió en un partido de izquierdas light con tendencia a escorarse hacia la derecha. El marxismo ya era cosa del pasado.

En aquella época pudo verse con buenos ojos la idea de González de renunciar a la ideología tradicional. Se trataba de alejar el fantasma del comunismo todo lo posible para que la ciudadanía no les colgase la etiqueta de radicales o antisistema. En realidad, si se piensa con detenimiento era una idea brillante, pero tras esa renuncia dejaron un espacio libre en el sector de la izquierda que podía crearles problemas en el futuro. 

A mi juicio, la renuncia al marxismo, junto con las nefastas políticas económicas y sociales que llevaron a cabo años después, son las principales causas de su impopularidad. No creo que se pueda culpar a Felipe González por la debacle que está sufriendo el PSOE, pero es obvio que su decisión de renunciar al marxismo dejó un importante hueco que Podemos ha sabido aprovechar. Y ojo, solo estoy explicando una pequeña parte del por qué 'izquierda' y PSOE dejaron de ir unidos hace tiempo.   

Ahora, ese acuerdo al que han llegado con Ciudadanos me recuerda a la propuesta que presentó González en 1979. ¿Han dado los 'socialistas' un paso más hacia la derecha? Y si es así (que lo es), ¿no se dan cuenta de que le están haciendo un favor a Podemos? 

domingo, 24 de enero de 2016

Pablo Iglesias hiere el orgullo del PSOE

Pablo Iglesias en la rueda de prensa
El mediodía del pasado 22 de enero Pablo Iglesias lo volvió a hacer. Pilló a todo el mundo desprevenido y propuso un acuerdo de gobierno con el PSOE e IU-UP. Fue a todas luces un golpe de efecto con doble intención, ya que por un lado obligaba a Pedro Sánchez a tomar posiciones y por otro se cubría las espaldas ante la posibilidad de unas nuevas elecciones. A partir de ahora, si no llegan a un acuerdo será culpa del PSOE.

He de admitir que mis esperanzas respecto al pacto PSOE-Podemos-IU son muy escasas. Desde el PSOE saben que es un acuerdo contra natura y que corren el riesgo de que Podemos los fagocite. Es cierto que, de entre todas las opciones, la que les hará perder menos votos es un pacto 'a su izquierda', pero es algo arriesgado que puede salirles caro a medio o largo plazo, razón por la que Felipe González (¿alguien entiende qué hace todavía metido en política?) está moviendo todos los hilos posibles para evitarlo.


'Falta de respeto' al PSOE

Uno de los comentarios más sonados fue el que vertió Alfredo Pérez Rubalcaba en su Facebook. Lejos de entender que ambos partidos han obtenido cinco millones y pico de votos y que no están en posición de exigir la luna a la hora de pactar, escribió: "Es la primera vez que oigo en mi vida ofrecer un acuerdo de gobierno insultando gravemente al partido con el que quieres acordar". ¿Insultando gravemente? Que yo sepa, Pablo Iglesias no insultó a nadie en ningún momento, sino que estableció una serie de condiciones que me parecen muy lógicas y coherentes teniendo en cuenta el número de votos que ha obtenido cada partido. ¿No será que están demasiado acostumbrados a gobernar en solitario? Ay, qué tiempos aquellos.

También ha habido otros que han criticado la decisión de Podemos poniendo énfasis en 'los sillones de gobierno'. Uno de ellos ha sido el Albert Rivera (no podía faltar), el secretario general de Ciudadanos, que escribió lo siguiente en su twitter:

"Unos preferimos hablar y negociar reformas democráticas, sociales y económicas y otros lo primero que piden son sillones de gobierno."

¿Negociar reformas democráticas? Supongo que se referirá a la abstención de su partido en Calatayud, la cual evitó que se quitase la medalla de oro de Calatayud a Franco. O quizá se refería al voto en contra de Ciudadanos en Barcelona para que no se bajasen los sueldos de los cargos electos, o a su insistencia en aplicar 'el contrato único', o a su propuesta de acabar con las penas específicas por violencia de género cuando el 22 de enero se dio el sexto caso de violencia machista. Sí, puede que quitando las penas específicas se solucione el problema , no te jode.

Otro que ha dado rienda suelta a su indignación por las redes sociales ha sido Eduardo Madina, quien ha tachado de "humillación al Partido Socialista" la propuesta de Iglesias. No sé lo que pensará el lector, pero yo veo mucho más humillante esa reforma que hicieron del artículo 135 de la constitución (sin referéndum previo) para anteponer el pago de la deuda a los intereses de la población. También veo más humillante que en el 2014 se aliaran con el PP para evitar un referéndum sobre monarquía o república. O que en el año 2009 acumulase 64 causas de corrupción más que el Partido Popular, un detalle curioso porque últimamente parece que el único partido con escándalos de corrupción es el de Rajoy. No, no, el PSOE también los tiene, y no son pocos.

En fin, creo que algunos de estos políticos deberían poner en orden su escala de valores, porque si les escandaliza más la propuesta de un acuerdo de gobierno que la corrupción de su partido (tanto a nivel legal como ideológico), mal vamos. 

miércoles, 6 de enero de 2016

La incoherencia del PSOE




Una razón por la que Podemos le está comiendo votos al partido de Pedro Sánchez es porque el PSOE tiene un problema de identidad. No importa que digan mil veces que son de izquierdas, que su secretario general se deje la garganta en los mítines o que intenten convencer al electorado a base de promesas progresistas. Su historia habla por ellos y no les deja en buen lugar.

El otrora partido marxista de Pablo Iglesias Posse se ha convertido en una herramienta más de los poderes financieros. Para darse cuenta de ello solo hay que indagar un poco sobre la deuda millonaria que tiene con los bancos, la cual asciende a 82,4 millones de euros si se suman los 10,8 que debe el PSC de Cataluña. Están, por lo tanto, atados de pies y manos a la hora de hacer política económica y social.

De hecho, su hundimiento ha sido tan profundo que se ha puesto en cuestión el liderazgo de Sánchez, quien solo representa a una parte del 'partido socialista'. Sin embargo, más allá de las intrigas y las peleas de sillones, hay un hecho que no pueden negar: el electorado joven se les escapa a marchas forzadas, quizá porque tienen memoria y no olvidan los recortes de la época de Zapatero. Unos recortes que no solo se dieron a nivel económico y social, sino también a nivel democrático, A saber:

  • El partido 'socialista, obrero y republicano' (nótese el choteo) se alió con el PP y UPyD para impedir el referéndum sobre monarquía o república que defendía Izquierda Unida. Nadie en el PSOE se atrevió a romper la disciplina de voto.
  • Al contrario de lo que se piensa, la Ley de enjuiciamiento civil para agilizar los desahucios (los llamados 'desahucios exprés') no fue impulsada por el PP, sino por Carme Chacón, ministra de vivienda del PSOE entre el 9 de julio de 2007 y el 11 de abril de 2008.
  • En septiembre del año 2011, José Luís Rodríguez Zapatero modificó el artículo 135 de la Constitución (sin referéndum previo) para que el pago de la deuda pública fuese lo primero a pagar frente a cualquier otro gasto. Aun poniéndonos en el caso de que la reforma era necesaria, nada justifica que la modificasen sin antes preguntar a la gente mediante un referéndum. Es decir, ¿de qué sirve tener una Constitución si el gobierno la cambia cuando le conviene?
  • Durante la segunda legislatura de José Luís Rodríguez Zapatero el PSOE votó 10 veces en contra de la dación en pago.
  • El PSOE está a favor del TTIP y rechaza someterlo a referéndum.
  • En octubre del pasado año, el PSOE de Castilla-La-Mancha votó en contra de la eliminación de privilegios propuesta por Podemos. Una propuesta que también contaba con el apoyo del PP y que no pudo sacarse adelante porque se necesitaban los votos a favor de tres quintos de la cámara.
  • Los socialistas pusieron el grito en el cielo cuando el PP hizo una reforma laboral en el 2012, pero olvidaron que Zapatero hizo exactamente lo mismo en los años 2010 y 2011. Su amnesia selectiva resulta digna de estudio.

También os dejo un vídeo de RaGLaN donde puede verse la diferencia entre lo que dice el PSOE y lo que hace después:



Y así un largo etcétera. Es lamentable que la mayor parte del electorado veterano siga viendo a los partidos políticos como si fueran equipos de fútbol. Consideran una traición 'pasarse' a otro partido y ni siquiera lo contemplan como alternativa. No comprenden que los partidos solo son herramientas para conseguir un fin y que, como toda herramienta, si se estropea se cambia por otra y punto. ¿Tan poco vale su voto que lo dan sin pensar? En fin...

¡España se rompe! 

He de admitir que después de las elecciones generales esperaba un ataque desaforado a Podemos por parte del PP, PSOE y C's. Imaginaba que empezarían a sacar casos falsos de corrupción, otros 'casos Monedero' y demás pamplinas. Para mi sorpresa, no ha sido así. Únicamente lo están atacando por apoyar un referéndum en Cataluña. ¡No tienen nada más que echarles en cara! Y si se piensa detenidamente no debería ser motivo de polémica, ya que en Inglaterra se hizo con Escocia y no pasó nada. ¿Tanto miedo le tienen a los procesos democráticos?

A mi modo de ver, el PSOE solo está usando como excusa lo del referéndum catalán para no pactar con Podemos. Al menos, es lo que está haciendo el sector contrario a Pedro Sánchez (a los que llamo 'Susanistas'). No hacen más que marear la perdiz y poner el foco de atención sobre algo que no debería ser tan trascendental. ¿Qué hay de las medidas sociales?, ¿no les interesa hablar de eso?

En este tema no estaría mal que hicieran memoria y revisasen las decisiones que tomó su partido en el pasado. Decisiones como las que tomaron en el Congreso de Suresnes celebrado durante su exilio entre los días 11 y 13 de octubre de 1974 en el teatro Jean Vilar, entre las que podíamos leer el "reconocimiento del derecho a autodeterminación de todas las nacionalidades ibéricas".

Como último apunte, añadir que Miguel Iceta, el primer secretario del PSC, dijo en el 2014 lo siguiente: "Estamos a favor de la consulta, pero el problema es la pregunta". ¿Antes les parecía bien y ahora no? ¿En qué quedamos?


miércoles, 23 de diciembre de 2015

Después del 20D, juego de pactos


Después de todas esas encuestas que auguraban el hundimiento de Podemos y un posible sorpasso de Ciudadanos al PSOE, la realidad se ha impuesto sobre la ficción y resulta que (¡Oh! ¡Sorpresa inesperada!) el partido de Pablo Iglesias ha sacado más votos que el partido de Rivera. ¿Ha sorprendido esto a muchos? No, lo que sí es motivo de sorpresa es que las encuestas dieran a Ciudadanos un resultado tan optimista, detalle que provoca sospechas sobre su intencionalidad.

Siendo francos, no esperaba que Podemos superara al PSOE tan temprano. Veía más probable que quedaran en tercera posición y a una distancia considerable del partido de Pedro Sánchez. Luego estaría Ciudadanos, al que no le daba más de 20 o 25 escaños, y en quinto lugar quedaría IU-UP, cuyo resultado me ha sorprendido de mala manera.


Al final, me he equivocado a medias. Frente a los cinco millones y medio de votos que ha acaparado el PSOE, Podemos ha logrado sobrepasar los cinco millones si contamos con Podemos-Compromís, En Comú y Podemos-En Marea. ¡Solo se diferencian en algo más de trescientos mil votos! Es un resultado excelente para un partido que se presenta por primera vez a unas elecciones generales (habría sido mejor con IU-UP). El único inconveniente es que muchos esperaban más. Es por eso que, quizá, el resultado ha sido acogido con cierto pesimismo.

En cuanto a Ciudadanos, he de admitir que no esperaba que los fuera a votar tanta gente. Desde el principio estaba claro que esos votos irían indirectamente al PP, es decir, que al ser partidos neoliberales van a estar de acuerdo en casi todo, y si a eso le sumas que el PP tiene mayoría absoluta en el Senado ya se vislumbra con claridad lo que va a pasar. ¡Nos esperan cuatro años más de gobierno del PP!

El tripartito encubierto

Si sumamos los 90 escaños del PSOE, los 123 del PP y los 40 de Ciudadanos nos topamos con un tripartito encubierto que puede hacer y deshacer leyes a voluntad (los tres suman 253 escaños y solo se necesitan 176 para tener mayoría absoluta). Esto significa que cuando el PSOE se abstenga para permitir que gobierne el PP nos esperan cuatro años más de lo mismo. Es cierto que el PP no podrá gobernar de la misma forma que lo ha hecho hasta ahora, pero sabiendo cómo son los otros dos partidos está claro que se pondrán de acuerdo en lo esencial.

¿Habrá pacto entre el PP y el PSOE?

Pese a que Albert Rivera no ha tardado ni 24 horas en traicionar a sus votantes y pedir un pacto a tres donde ellos estén incluidos, no creo que vayamos a ver próximamente ningún pacto. Lo más probable que ocurra es que el PSOE se abstenga y permita que gobierne el PP en minoría. Después tienen tiempo de sobra para intentar recuperar los votos perdidos por esa decisión. Como bien sabe el lector, la sociedad española es de memoria corta en materia política.

Otro detalle que me parece reseñable es que si el PSOE llega a pactar con el PP estaría firmando su propio funeral. La abstención todavía tiene su explicación porque pueden apelar a 'la responsabilidad de estado', pero si se produjese el pacto el descalabro del PSOE en las próximas elecciones sería brutal. Entonces, el futuro sorpasso de Podemos al 'partido socialista' sería una realidad.

Si lo vemos de esta forma casi parece conveniente que pacten, ya que el PSOE se desgastaría hasta lo indecible por los futuros recortes que debe hacer junto al PP y el electorado se iría de forma mayoritaria hacia Podemos e IU-UP. Eso si no vuelve a surgir de la nada otro partido de derechas camuflado de progresista.

Por último, os dejo las conclusiones que ha sacado Julio Anguita tras el 20D. Como siempre, no tienen desperdicio.



P.D. Como se vuelvan a repetir las elecciones me van a dar risa los resultados de Ciudadanos. No creo que mucha gente se anime a votarles de nuevo después de proponer un pacto a tres.


Imágenes de eldiario.es