martes, 19 de abril de 2016

¿Ha comenzado la sexta extinción?


Ayer por la tarde leí un artículo en la revista "Muy Interesante" que me llamó la atención. El artículo trataba de explicar al lector que es muy posible que estemos viviendo la sexta extinción. La imagen que acompañaba al artículo mostraba un museo con hologramas de animales que hoy en día se encuentran al borde de la desaparición. Era la representación de un hipotético zoo virtual del futuro, una posibilidad que, habiendo leído el texto completo, bien podría hacerse realidad. Los animales que podían verse son:

- Águilas: extintas en 2030
- Oso polar: extinto en 2050
- Gorila: extinto en 2027
- Lince: extinto en 2026
- Rinoceronte: extinto en 2033
- Corales: extintos en... (la imagen se corta)

Si hacemos un breve repaso a la historia de las extinciones, nos encontraremos con que la última fue la que acabó con los dinosaurios a causa de una bola de fuego hace 65 millones de años. El que fuera un impacto extraterrestre todavía es motivo de discusión, ya que hay científicos que son más partidarios de la teoría de la erupción volcánica. También los hay que achacan la causa de la catástrofe a un cambio gradual del clima. En cualquier caso, la extinción masiva se dio entre los períodos Cretácico y Paleógeno llevándose consigo al 75% de los géneros biológicos. 

Si al lector le asombra las grandes proporciones de la quinta extinción, se sorprenderá aún más cuando sepa que durante la tercera desapareció el 95% de las especies. No, no me he equivocado escribiendo el porcentaje. A este cataclismo se le conoce como la 'Gran Mortandad' y sucedió hace 250 millones de años entre los períodos Pérmico y Triásico. Existen dos teorías para explicar lo que sucedió: el impacto de un gran asteroide o una erupción volcánica de proporciones tan vastas que alteró los niveles de oxígeno de la atmósfera. 

Como los humanos somos muy morbosos, la teoría del gran impacto es la que más ha calado en el colectivo, pero no está nada claro cuáles fueron las causas de las cinco extinciones. A lo largo del tiempo se han encontrado algunos indicios que apuntan hacia una u otra teoría, y como es muy difícil saber con exactitud qué fue lo que pasó hace 'x' millones de años, solo nos queda especular. Aun así, de una cosa sí están seguros los científicos: las cinco extinciones tuvieron causas naturales, la actual no.


La extinción exprés

La primera vez que se dio la alarma fue en 1998 a raíz de una encuesta realizada por el Museo Estadounidense de Historia Natural de Nueva York. Según dicha encuesta, "la mayoría de los biólogos del país están convencidos de que está en marcha una extinción en masa de animales y plantas". La noticia fue publicada por The Washington Post y, según el museo, siete de cada diez biólogos afirmaban que una quinta parte de todas las especies vivas podría desaparecer en menos de tres décadas, un ritmo de desaparición que supera a las cinco extinciones anteriores.

Ante tales datos, cualquiera con un mínimo de conocimiento se pararía a pensar por qué ningún gobierno está haciendo algo para parar esta catástrofe. Según Barnosky, un paleontólogo de la Universidad de California en Berkeley, "nuestra supervivencia depende en gran medida de los sistemas biológicos y geoquímicos que regulan el planeta". También añadió que "para que un ecosistema sea capaz de mantener el equilibrio, necesita especies, porque la diversidad asegura la resiliencia". Como ejemplo clave de ese equilibrio, el artículo expone qué ocurriría en África si no existieran los leones. Al no haber ningún depredador que amenazase la existencia de los herbívoros, estos crecerían sin control y ocasionarían importantes cambios en el paisaje. Resumiendo, ¡que se desertificaría el paisaje!

Para acallar a los escépticos, un grupo de expertos de las universidades de Stanford, Princeton y Berkeley, encabezado por Gerardo Ceballos, un investigador de la Universidad Autónoma de México, llevaron a cabo un estudio de carácter muy conservador para ver qué tipo de resultados obtenían en el mejor de los casos. La conclusión fue demoledora: de las nueve especies que deberían haber desaparecido desde 1900, lo han hecho un total de 468, es decir, que estamos ante una tasa de extinción cien veces superior a la normal. ¡Y todo eso dándole un enfoque conservador! Miedo nos debe dar qué resultados habría obtenido el mismo estudio si se hubiesen incluido a otras especies que probablemente también estén extintas.


La generación decisiva

La primatóloga Jane Goodall argumenta que "dentro de doscientos años las personas van a mirar hacia atrás, hacia este período particular de la historia, y se preguntarán a sí mismos: ¿Cómo es posible que la gente de aquel tiempo permitiera que desaparecieran todas estas criaturas tan maravillosas?" Para muchos científicos, este planeta no podrá soportar durante mucho más tiempo el desmesurado crecimiento de la población humana, que arrasa con todo a su paso en su necesidad de dejar huella por doquier. De hecho, la Sociedad Geológica Estadounidense afirma que hemos transformado la mitad del suelo disponible y que lo que queda por 'transformar' son desiertos y poco más.

Como último apunte, solo añadir que en un artículo publicado en la revista Nature se dice que si no se imponen medidas para disminuir el cambio climático desaparecerán entre un 38% y un 52% de las especies. Eso significa que somos nosotros los que tenemos el poder de sentenciar a muerte o salvar al planeta. ¿Llevará razón Stephen Hawking cuando dijo que tenemos doscientos años para abandonar la Tierra? ¿Es nuestro destino ser como unas terminas que lo destrozan todo a su paso? Eso lo dejo a criterio del lector.


Imagen de Bacole87.

Fuente: revista Muy Interesante, número 419


miércoles, 13 de abril de 2016

Los logros de la Segunda República



Sobre la historia de la tricolor ya escribí en otro post. En este caso, quiero explicar con más de detalle qué significó la etapa republicana para este país y qué tipo de reformas llevó a cabo. La segunda república duró menos de una década, pero fue un tiempo convulso lleno de cambios valientes donde la izquierda intentó mejorar el país a marchas forzadas. Viéndolo en retrospectiva, casi parece que tuvieran una mentalidad suicida. ¿No se daban cuenta de que se estaban creando demasiados enemigos?

En mi opinión, la segunda república fue derrocada por la falta tacto que tuvo la izquierda con los fascistas, los monárquicos y la derecha republicana. No supo qué hacer con ellos y se dedicó única y exclusivamente a cambiar el país lo más rápido posible. Para comenzar, el nuevo gobierno tuvo que hacer frente a una serie de problemas que el Estado llevaba arrastrando desde hacía décadas. Entre ellos, están:

  • España era un país agrario atrasado con estructuras sociales arcaicas y con una producción industrial orientada hacia el interior, cosa que no favorecía la demanda.
  • La agricultura del cereal estaba subvencionada y solo se comerciaba con la periferia. 
  • El mercado exterior estaba limitado a las exportaciones agrarias y de minerales.
  • La oligarquía española estaba compuesta por seis grandes familias que actuaban de mutuo acuerdo con los propietarios agrícolas.
  • La iglesia tenía demasiado poder dentro de la sociedad, es decir, que 'iglesia' y 'estado' eran casi lo mismo. 
  • La inestabilidad política y la falta de confianza en la república provocaron fugas de capitales al extranjero.
  • El ejército seguía teniendo una mentalidad antigua y actuaba con autoritarismo.
  • El analfabetismo era superior al 33% y el presupuesto que se destinaba no llegaba ni al 8% del Presupuesto General de Estado.
  • La maquinaria estatal no se cambió, ni siquiera el ejército y la guardia civil, detalle que causó problemas de fidelidad a la república.
  • La crisis económica mundial agravó todos los problemas anteriores y favoreció la inestabilidad política.


El bienio transformador (1931-1933). La iglesia y la alta burguesía tiemblan (de rabia e indignación)

El doce de abril de 1931 se celebraron las elecciones municipales y el triunfo de las candidaturas republicanas y de izquierdas llevaron a Alfonso XIII al exilio. La II República se proclamaría dos días después con Alcalá Zamora como presidente del gobierno provisional, al que le faltó el aire para cambiar un montón de cosas:
  • En el campo, obligaron a los patrones agrícolas a dar trabajo a los braceros locales.
  • Crearon jurados mixtos de trabajo rural, lo que posibilitó el aumento de sueldo a los agrícolas.
  • Se implantaron las ocho horas de trabajo diarias.
  • Prohibieron desahuciar a los pequeños propietarios.
  • Para combatir el elevado porcentaje de analfabetización, crearon 6.750 escuelas y dieron trabajo a 7.000 maestros, con más salario.
  • Se iniciaron misiones pedagógicas por los medios rurales para educar a la población sobre el cuidado del medio ambiente.
  • Se suprimió la obligatoriedad de la enseñanza religiosa en las escuelas, lo que provocó la ira de los católicos.
  • A los militares les dieron la opción de jurar fidelidad al nuevo régimen o de pasarse a la reserva con el sueldo íntegro.
  • Se anularon los ascensos por méritos de guerra.
¡Y todo eso lo hicieron con el gobierno provisional! ¡En apenas dos meses! En comparación, el cambio que promete Podemos casi parece conservador. Y ojo, me refiero tan solo a la aprobación de dichas reformas, no a la ejecución de las mismas. La construcción de casi 7.000 escuelas da para algo más de dos meses.

Con este panorama, cuando el 31 de junio se celebraron las elecciones constituyentes, el nuevo gobierno ya se había hecho suficientes enemigos. Ganaron los republicanos y los socialistas (PSOE, Radical-Socialistas, Acción Republicana, Partido Radical y Esquerre Republicana de Catalunya), mientras que la derecha quedaba en minoría. Como consecuencia de los resultados, Alcalá Zamora fue nombrado presidente de la República y Manuel Azaña presidente del gobierno.  

Una vez se aprobó la Constitución en diciembre de 1931, se reconocieron una serie de derechos, entre los que encontramos: 
  • El derecho al voto de la mujer 
  • La separación iglesia-estado, definiéndose así como un país sin religión oficial.
  • Las autonomías.
Manuel Azaña, perteneciente a Acción Republicana, consiguió ser presidente del gobierno gracias al apoyo de los socialistas y los nacionalistas gallegos y catalanes. No contento con las reformas que emprendió Zamora cuando encabezaba el gobierno provisional, quiso llevar a término un programa aún más ambicioso y aperturista. Sí, habéis leído bien, con la iglesia, la derecha, los fascistas, los monárquicos y una buena parte del ejército en contra quisieron echar más leña al fuego aprobando leyes que les atacaban directamente. ¿Estamos ante un ataque de valentía o de estupidez?

Del nuevo programa de izquierdas podemos destacar:
  • Reducir el número excesivo de oficiales facilitándoles la retirada o pasándoles a la reserva con buenas condiciones económicas.
  • Simplificación de la organización territorial militar y supresión de las jurisdicciones especiales.
  • Aprobación del divorcio y el matrimonio civil, lo que puso en pie de guerra a la iglesia
  • Poner en marcha la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas para limitar todavía más el poder de la iglesia.
  • Aprobar el estatut de autonomía de Cataluña, estableciendo así el 'govern de la Generalitat'.
  • Hacer desaparecer los latifundios, el absentismo y proporcionar tierra suficiente a los campesinos para crear una clase media agraria que realce el mercado interno. Para ello, expropiaron a los grandes propietarios mediante indemnizaciones.


El bienio negro (1933-1936). La izquierda pierde el poder

Alcalá Zamora y Manuel Azaña llevaron a cabo muchas medidas de forma brusca y sin intentar llegar a un acuerdo con la derecha republicana. Algunas de esas medidas atacaban directamente a las clases conservadoras y a los poderes económicos, lo que provocó que empezaran a mirar con ojitos a los monárquicos y fascistas. En un principio, no pretendían acabar con la república, sino hacer caer al gobierno de izquierdas para ponerse ellos al frente. El problema de esta estrategia es que no contaban con la disciplina y la capacidad organizativa de los fascistas. En el peor de los casos, ellos tenían un líder claro al que seguirían ciegamente hasta las últimas consecuencias, los republicanos no.

Durante el gobierno de derechas se anularon algunas de las medidas que impuso el bienio renovador. Como ejemplo de ello, tenemos el retroceso que supuso su nueva ley agraria aprobada en agosto de 1935, mediante la cual desaparecían todas las posibilidades que ofrecía la reforma de 1932. Esto elevó todavía más la tensión social y puso al nuevo gobierno contra las cuerdas, pero lo que les hizo caer fueron los escándalos de corrupción. Sí, la derecha de aquella época también tenía sus chanchullitos. Nada nuevo bajo el sol.


La izquierda recupera el poder (1936-1939). Llega la Guerra Civil

La izquierda se unió bajo el nombre 'Frente Popular' y ganó las elecciones de febrero de 1936. Su programa seguía la misma línea que el anterior. Querían una amnistía general, volver a la reforma agraria de 1932, que siguiera en vigor el estatuto de Cataluña, reforma de las leyes municipales, impulso de la primera y la segunda enseñanza, etc. 

Una vez Azaña formó el gobierno, volvió a aplicar todas las leyes que fueron derogadas durante el bienio negro. De nuevo, la tensión social alcanzó un nuevo pico, pero esta vez hubo violencia y sangre. Ambos bandos no dudaron en enfrentarse sin remilgos y el caos comenzó a apoderarse del país. A partir de aquí, la izquierda comienza a dividirse según regiones para defender sus intereses más directos. Otro error fatal. 

En cuanto a la derecha, basta con decir que terminó desunida y enfrentada sin posibilidad de que llegasen a un acuerdo común con el bloque de izquierdas, detalle que aprovecharon los golpistas a su favor. Mientras que los republicanos estaban completamente desorganizados y mal repartidos a lo largo de todo el país, los fascistas eran todos uno y fueron ganando terreno como una apisonadora. Empezaron por Marruecos, seguirían por el sur de la península y, tras resistírsele Madrid, fueron a conquistar el norte. Al final, el gobierno republicano no tuvo más opción que rendirse. Estaban rodeados.


sábado, 26 de marzo de 2016

¿Habrá nuevas elecciones?


Quien haya leído mis textos anteriores conocerá de sobra la respuesta al título del post. No, no creo que se repitan las elecciones. Es más, me atrevería a decir que las posibilidades de que se repitan son apenas de un 5%. ¿La razón? Unas nuevas elecciones fragmentaría todavía más el voto y complicaría los pactos para formar gobierno.

Antes que nada, he de resaltar que solo estoy dando mi opinión, es decir, que no me baso en ningún dato ni encuesta. Si me basara en las encuestas diría que Ciudadanos lo petaría muy fuertemente, pero también decían lo mismo poco antes del 20D y todos sabemos el batacazo que se dio el señor Rivera. Por ello, no les doy ninguna credibilidad.


¿Qué pasaría si me equivoco?

Si se repitieran las elecciones es poco probable que el PP obtuviese más votos de los que ya obtuvo a finales de 2015. Lo más seguro es que perdiese algún escaño por los casos de corrupción que han ido saliendo a lo largo del presente año, en especial con lo que se ha destapado en Valencia. No creo que la pérdida de votos sea muy significativa (la fidelidad de sus votantes es histórica), detalle que aprovecharán a su favor para presionar a Ciudadanos y al PSOE, a los que sí les asusta esa posibilidad.

Con el PSOE ha pasado algo curioso. Su secretario general, Pedro Sánchez, decidió apostar por el todo o nada con su absurdo pacto con Ciudadanos para forzar la abstención de Podemos. Como todos sabemos, esa abstención no se produjo, lo que dejó a Sánchez en una situación de lo más precaria. Ahora mismo, el líder 'obrero' se encuentra con dos caminos a seguir, y su partido se le va a echar encima elija el que elija 

Ahora bien, ¿de verdad esperaba que Podemos le facilitase la investidura? Pablo Iglesias sabe que sus votantes huirían en estampida si cediera a los caprichos del líder 'socialista', así que ha adoptado la estrategia que menos desgaste le supone: mantener su coherencia argumental y esperar. Esperar, esa es la clave. Mientras el PSOE y Ciudadanos entran en pánico ante la posibilidad de unas nuevas elecciones, al PP y a Podemos no les quita el sueño que eso ocurra.

Ciudadanos ha sufrido la misma suerte que el autodenominado partido 'socialista'. La estrategia de Albert Rivera de vender su fidelidad al mejor postor no le está dando los resultados que esperaba. Lejos de 'petarlo muy fuertemente', el pasado 20D se dio una hostia monumental. Y ojo, obtener cuarenta escaños de una tacada es un éxito rotundo, pero sus elevadas expectativas convirtieron ese resultado en una derrota. Qué fastidiosa es a veces la subjetividad, ¿verdad?

En resumen, que Ciudadanos y el PSOE perderían un tercio de los escaños, el PP apenas lo notaría y Podemos recogería los votos perdidos por el partido de Sánchez. La incógnita está en los votos perdidos por el PP y Ciudadanos. ¿A dónde irían? En este caso, dudo mucho que se vuelvan a intercambiar como si fueran cromos. Mi hipótesis es que migrarían a partidos como VOX y UPyD.

¿Veremos a VOX en el parlamento o me he pasado de rosca con las suposiciones? Eso lo dejo a criterio del lector.


Imagen: vídeos de eldiario.es


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viernes, 18 de marzo de 2016

"Porque está ahí"



Estoy comenzando a cogerle alergia a los medios del establishment. No los soporto. Durante estas últimas semanas el rigor periodístico ha brillado por su ausencia y lo ha suplantado una descarada campaña de acoso y derribo contra Podemos. Algo de lo más curioso, porque Podemos es, que yo sepa, el único partido político que todavía no ha sufrido casos de corrupción. 

Y ojo, el hecho de que la formación morada esté limpia de corrupción lo considero algo temporal, ya que es inevitable que en el futuro surja algún ratero. Aun así, he querido recalcarlo porque me parece un detalle digno de mención.


¡Podemos se rompe!

Como no podía ser de otra forma, el pan de cada día es escuchar que la formación morada se rompe, que su secretario general tiene más cargos que Soraya Sáenz de Santamaría (según Cristina Pardo) y alguna que otra invención de carácter más sucio. Mientras tanto, nada se oye sobre el origen poco claro de la financiación de Ciudadanos o de los imputados que ya ha tenido en sus filas. Siempre me ha parecido curioso el trato favorable que recibe la formación de Albert Rivera por los medios de 'comunicación', y digo 'curioso' porque, a pesar de todo, no me sorprende.

Hay veces que me pregunto si ciertos políticos son cortos de entendederas o es una estrategia que utilizan para ver si sus mentiras cuelan. ¿Estarán probando el nivel intelectual de la sociedad española? Y en caso de ser así, ¿en qué lugar nos sitúa que nos sigan tratando como a disminuidos mentales? Esto es algo que llevo preguntándome desde hace algún tiempo, porque si esa forma de actuar les surte efecto es que estamos muy mal.


Pedro Sánchez bate un nuevo récord

Muchos critican que Mariano Rajoy no tenga memoria o que no haga uso de ella. Eso se debe a que no solo ha incumplido el programa con el que se presentó a las elecciones del 2011, sino que, cuatro años después, ¡sigue haciendo promesas que no va a cumplir! Ahora, Pedro Sánchez ha batido un nuevo récord: incumplir su programa antes de llegar a presidente. ¡Supera eso Mariano!

Debo admitir que el caso del secretario general del PSOE me tiene perplejo. Nunca había visto tanta jeta, falsedad y cinismo en un solo político. Aún no ha llegado a presidente y ya ha dejado a Rajoy a la altura del betún con unas acciones que podríamos calificar de 'esquizofrenia ideológica'. Visto lo visto, no me extraña que haya pactado con Albert Rivera: ambos son de lo que haga falta.

El problema de ser de lo que haga falta es que terminas con la credibilidad por los suelos. Un día dices una cosa y el siguiente exactamente la contraria. Las contradicciones son lo de menos, pues lo que importa es arrimarse al sol que más calienta y exponer tu mejor versión en el momento preciso. Si al final resulta que los principios expuestos no gustan al público, siempre podrás inventar otros. Así actúa Pedro Sánchez.

No importa que intentes explicarle que no sirve de nada investirle de presidente si va de la mano con un partido de derechas que no quiere cambiar nada. Eso le da igual, lo que quiere es llegar a presidente y que en los libros de texto de la escuela quede bien claro. El tiempo del mandato, las medidas o recortes que llevaría adelante o las razones por las que dejaría de ser presidente carecen de importancia.

Por todo lo anterior dicho, al ver al señor Sánchez en cualquier medio de comunicación no puedo evitar que me venga a la mente la mítica respuesta de George Leigh Mallory cuando le preguntaron por qué quería escalar el Everest. En este punto, creo que Sánchez respondería lo mismo si le preguntasen para qué quiere la presidencia del gobierno: "Porque está ahí". 

Más allá de eso, no tiene nada previsto.


Imagen de Wikimedia Commons


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No, Pedro Sánchez, Podemos no ha traicionado a sus votantes





sábado, 5 de marzo de 2016

No, Pedro Sánchez, Podemos no ha traicionado a sus votantes


En la sesión de investidura de ayer, un Pedro Sánchez molesto y contrariado empezó a echar balones fuera y culpar a Podemos de su precaria situación política. Como era de esperar, los resultados de la segunda votación no variaron mucho respecto de la anterior. Solo hubo un partido que cambió su voto y les dio el 'sí': Coalición Canaria (de derechas).

Ana Oramas, la portavoz de CC del grupo mixto, explicó su apoyo diciendo que "seguir sin gobierno es vieja política", un argumento muy cogido por los pelos, ya que cambiar a Mariano Rajoy por Pedro Sánchez no sirve de nada si sus políticas van a ser las mismas. En este punto, Oramas demostró su temor a una posible debacle si se celebran elecciones anticipadas. En resumen, que estamos ante un caso de pura supervivencia política.


El PSOE vuelve a cargar contra Podemos

No voy a comentar las anécdotas de la primera y la segunda investidura por parecerme algo superfluo, pero sí voy a detenerme en la burda estrategia de manipulación que está utilizando el partido de Sánchez contra Podemos. Una estrategia que insulta a la inteligencia de los más de cinco millones de votantes que han obtenido Podemos y sus confluencias. Señor Sánchez, a ver si se entera de una vez: no nos trate como a sus votantes. Nosotros tenemos espíritu crítico.

Para terminar de rizar el rizo, el secretario general del PSOE acabó diciendo que "Pablo Iglesias ha traicionado a los millones de votantes de Podemos que votaron cambio". Sí, ese es el nivel, y debo añadir que tiene hasta cierta gracia, porque no sé qué clase de cambio va a emprender yendo con Ciudadanos. 

De hecho, sus intentos por explicar el pacto con Ciudadanos son tan cutres que utilizan cualquier nimiedad para darse la razón. Un ejemplo de ello es la 'torpeza' del portavoz del PSOE al intentar hacernos creer que Manuela Carmena quiere que Podemos y sus confluencias pacten con ellos y con Ciudadanos. En este caso, si bien es cierto que las palabras de la alcaldesa de Madrid fueron confusas y tendían a malinterpretarse (yo mismo caí en la trampa), me parece insólito que casi toda la prensa nacional lo interpretase al revés.

Al final, solo nos queda tomarnos con humor estos ejercicios de cinismo e hipocresía. El señor Sánchez y sus acólitos no pueden explicar de forma razonada su pacto con Ciudadanos, así que nos vienen con el cuento de "o nosotros, o el caos". A falta de un razonamiento válido y coherente, nunca está de más un poco de alarmismo. ¿Quién ha traicionado entonces a sus votantes? Desde luego, Podemos no.


¿Cuál fue el mejor discurso?

Como último apunte, debo añadir que me quedo con el discurso de Alberto Garzón. Son apenas tres minutos, pero habló clarito y sin necesidad de recurrir a la broma o al cinismo.



Imagen: vídeo de eldiario.es

miércoles, 24 de febrero de 2016

El PSOE traiciona a sus votantes


Desde las pasadas elecciones, el martilleo constante de los medios sobre los posibles pactos ha hecho que me aleje de los 'programas tertulianos' como si fueran la peste. Cada vez que veía 'ARV', 'La Sexta Noche' o programas similares acababa con la misma sensación de cabreo y hartazgo. Igual me ocurría cuando escuchaba a Antonio García Ferreras decir aquello de "más periodismo" tras finalizar esa jaula de grillos que llama debate. Un debate donde, según parece, tienen un sitio reservado de por vida personalidades como Marhuenda y Eduardo Inda. Nunca entenderé por qué no buscan a conservadores que causen menos rechazo. ¿Tanto cuesta encontrar a periodistas de derechas serios?

Ese hastío es una de las razones por las que me he ausentado este último mes. El panorama político se muestra tan cambiante que cualquier cosa que escriba caducará en cuestión de horas. En este momento, cada partido tiene una mirada puesta en los pactos y otra en las posibles elecciones. Estamos, por así decirlo, en campaña electoral 'preventiva'.  


¿Habrá nuevas elecciones?

Sobre las posibles elecciones anticipadas, he de admitir que nunca he contemplado esa opción. ¿La razón? El PSOE y Ciudadanos temen unos resultados catastróficos si llegan a celebrarse, así que no debería extrañarnos ese 'acuerdo' que acabamos de ver. Por un lado tenemos a un PSOE que teme el sorpasso de Podemos, y por otro a un Albert Rivera que ve peligrar unos cuantos escaños si se produce tal situación. Entonces, ¿ha hecho bien Pedro Sánchez al pactar con Ciudadanos? Si lo miramos a largo plazo, está claro que no.

El PSOE ya ha empezado a presionar a Podemos, y
 debo añadir que de forma bastante torpe (eldiario.es)
La decisión del PSOE de acercarse a la derecha puede quedar en nada sin el apoyo de Podemos o del PP. Si eso ocurre, es previsible que intenten echarle la culpa a Podemos para restarle votos. Les acusarán de bloquear la democracia, de hacerles 'la pinza' con el PP y demás sandeces, pero dudo mucho que esas acusaciones puedan quitarle votos al partido de Pablo Iglesias. Después de todo, es Pedro Sánchez quien ha pactado con la derecha, esa a la que tanto criticaba antes del 20D. Superar esa incoherencia es una tarea casi imposible.

Por lo demás, estoy seguro de que llegarán a un acuerdo 'in extremis' en el último momento (no incluyo a Podemos). Me cuesta mucho creer que el PSOE se arriesgue a una segunda vuelta. Antes de llegar a eso pactará con el PP a la desesperada, incluso si eso supone que Pedro Sánchez ya no será presidente.


El PSOE, un partido en caída libre

Imagen de 'historiaelectoral.com'
En anteriores artículos ya escribí sobre el problema que tiene el PSOE, el cual lleva arrastrando desde su renuncia al marxismo como ideología oficial en el Congreso Extraordinario de septiembre de 1979. La decisión fue impulsada (y forzada) por Felipe González tras dimitir en mayo del mismo año como secretario general. La razón de tal desplante fue la negativa de su partido de renunciar al marxismo. Al final, el golpe de efecto que supuso su renuncia obligó al partido a aprobar la propuesta de González. A partir de entonces, el PSOE se convirtió en un partido de izquierdas light con tendencia a escorarse hacia la derecha. El marxismo ya era cosa del pasado.

En aquella época pudo verse con buenos ojos la idea de González de renunciar a la ideología tradicional. Se trataba de alejar el fantasma del comunismo todo lo posible para que la ciudadanía no les colgase la etiqueta de radicales o antisistema. En realidad, si se piensa con detenimiento era una idea brillante, pero tras esa renuncia dejaron un espacio libre en el sector de la izquierda que podía crearles problemas en el futuro. 

A mi juicio, la renuncia al marxismo, junto con las nefastas políticas económicas y sociales que llevaron a cabo años después, son las principales causas de su impopularidad. No creo que se pueda culpar a Felipe González por la debacle que está sufriendo el PSOE, pero es obvio que su decisión de renunciar al marxismo dejó un importante hueco que Podemos ha sabido aprovechar. Y ojo, solo estoy explicando una pequeña parte del por qué 'izquierda' y PSOE dejaron de ir unidos hace tiempo.   

Ahora, ese acuerdo al que han llegado con Ciudadanos me recuerda a la propuesta que presentó González en 1979. ¿Han dado los 'socialistas' un paso más hacia la derecha? Y si es así (que lo es), ¿no se dan cuenta de que le están haciendo un favor a Podemos? 

domingo, 24 de enero de 2016

Pablo Iglesias hiere el orgullo del PSOE

Pablo Iglesias en la rueda de prensa
El mediodía del pasado 22 de enero Pablo Iglesias lo volvió a hacer. Pilló a todo el mundo desprevenido y propuso un acuerdo de gobierno con el PSOE e IU-UP. Fue a todas luces un golpe de efecto con doble intención, ya que por un lado obligaba a Pedro Sánchez a tomar posiciones y por otro se cubría las espaldas ante la posibilidad de unas nuevas elecciones. A partir de ahora, si no llegan a un acuerdo será culpa del PSOE.

He de admitir que mis esperanzas respecto al pacto PSOE-Podemos-IU son muy escasas. Desde el PSOE saben que es un acuerdo contra natura y que corren el riesgo de que Podemos los fagocite. Es cierto que, de entre todas las opciones, la que les hará perder menos votos es un pacto 'a su izquierda', pero es algo arriesgado que puede salirles caro a medio o largo plazo, razón por la que Felipe González (¿alguien entiende qué hace todavía metido en política?) está moviendo todos los hilos posibles para evitarlo.


'Falta de respeto' al PSOE

Uno de los comentarios más sonados fue el que vertió Alfredo Pérez Rubalcaba en su Facebook. Lejos de entender que ambos partidos han obtenido cinco millones y pico de votos y que no están en posición de exigir la luna a la hora de pactar, escribió: "Es la primera vez que oigo en mi vida ofrecer un acuerdo de gobierno insultando gravemente al partido con el que quieres acordar". ¿Insultando gravemente? Que yo sepa, Pablo Iglesias no insultó a nadie en ningún momento, sino que estableció una serie de condiciones que me parecen muy lógicas y coherentes teniendo en cuenta el número de votos que ha obtenido cada partido. ¿No será que están demasiado acostumbrados a gobernar en solitario? Ay, qué tiempos aquellos.

También ha habido otros que han criticado la decisión de Podemos poniendo énfasis en 'los sillones de gobierno'. Uno de ellos ha sido el Albert Rivera (no podía faltar), el secretario general de Ciudadanos, que escribió lo siguiente en su twitter:

"Unos preferimos hablar y negociar reformas democráticas, sociales y económicas y otros lo primero que piden son sillones de gobierno."

¿Negociar reformas democráticas? Supongo que se referirá a la abstención de su partido en Calatayud, la cual evitó que se quitase la medalla de oro de Calatayud a Franco. O quizá se refería al voto en contra de Ciudadanos en Barcelona para que no se bajasen los sueldos de los cargos electos, o a su insistencia en aplicar 'el contrato único', o a su propuesta de acabar con las penas específicas por violencia de género cuando el 22 de enero se dio el sexto caso de violencia machista. Sí, puede que quitando las penas específicas se solucione el problema , no te jode.

Otro que ha dado rienda suelta a su indignación por las redes sociales ha sido Eduardo Madina, quien ha tachado de "humillación al Partido Socialista" la propuesta de Iglesias. No sé lo que pensará el lector, pero yo veo mucho más humillante esa reforma que hicieron del artículo 135 de la constitución (sin referéndum previo) para anteponer el pago de la deuda a los intereses de la población. También veo más humillante que en el 2014 se aliaran con el PP para evitar un referéndum sobre monarquía o república. O que en el año 2009 acumulase 64 causas de corrupción más que el Partido Popular, un detalle curioso porque últimamente parece que el único partido con escándalos de corrupción es el de Rajoy. No, no, el PSOE también los tiene, y no son pocos.

En fin, creo que algunos de estos políticos deberían poner en orden su escala de valores, porque si les escandaliza más la propuesta de un acuerdo de gobierno que la corrupción de su partido (tanto a nivel legal como ideológico), mal vamos.