martes, 6 de octubre de 2015

La importancia de un voto


Mi interés por la política ha ido variando con el tiempo. En mi niñez veía por la televisión a esos personajes trajeados hablando con complicados tecnicismos y los clasifiqué como un tema aburrido que solo veían los viejos. Como es obvio, por aquella época me llamaba más la atención darle patadas a un balón que tragarme discursitos de voz engolada o réplicas que pretendían ser feroces. Todo aquello me parecía demasiado absurdo como para prestarle atención, así que, cuando podía, cambiaba de canal y ponía los dibujos animados.

Pocos años después, ese mundo tedioso comenzó a despertar mi curiosidad. ¿La razón? Me di cuenta de que aquellos personajes tomaban decisiones que nos afectaban a todos. Con solo prestar un poco de atención a los monólogos, unas veces solemnes y otras pedantes, te daba la sensación de estar ante una partida de pimpón donde cada adversario intentaba conseguir la mayor puntuación a base triquiñuelas argumentales. Es lo que se conoce como el "y tú más", una práctica inútil que pronto aborrecí.

Recuerdo que en aquella época todavía no me había definido ideológicamente. Me encontraba en una especie de limbo ideológico, una situación de indefinición a la que algunos se refieren como ser apolítico. Es como caminar por una cuerda floja donde los impulsos y la ignorancia juegan un papel fundamental: según el peso que tenga cada concepto caerás hacia un lado o hacia otro. Una vez en el suelo, toca pensar si has caído en lado adecuado.

El anclaje ideológico

Hoy por hoy, me considero de izquierdas, republicano e internacionalista, lo que no quiere decir que lo sea toda la vida. En esto hay algo que siempre me ha llamado la atención, y son esas personas que se quedan ancladas en una posición ideológica desde críos. Es decir, ¿no ha habido ningún proceso o evolución para llegar hasta ese punto? Quizá sea porque han sido educados en ese ambiente y no han llegado a preguntarse por qué piensan así. Es como quien es del FC Barcelona porque su padre siempre ha sido de ese equipo: el chaval da por sentado que pensar así es lo correcto y evita cualquier incómoda reflexión.

Es cierto que si empezamos a hilar fino resulta difícil discernir hasta qué punto nuestros pensamientos son independientes o inducidos. Al fin y al cabo, ninguna opinión que vertamos será totalmente imparcial al estar sometida a influencias externas. Aun así, existe una forma que ayuda a contrarrestar esos lavados de cerebro, y es leer, pero leer de todo, no solo novelas de ciencia ficción.

Votar por votar

Cuando uno va a votar se entiende que antes de eso ha habido una reflexión previa, es decir, que no debería ser un acción automática ni hecha al tuntún. Se trata de un derecho que tiene la ciudadanía y que conlleva una gran responsabilidad. Estás eligiendo al partido que quieres que gobierne en los próximos cuatro años, un partido que, según la cantidad de votos que tenga, podrá gobernar a golpe de real decreto o por consenso con los demás partidos. Lo lógico sería que, en lugar de conformarte con lo que dice la televisión, revisases el pasado de tu partido preferido e hicieras una lectura más o menos imparcial del mismo. Claro, eso conllevaría invertir parte de tu tiempo buscando información. ¿Lo harías?

Otro detalle importante es leer su programa electoral, sí, ese taco de hojas que pocos se molestan en mirar. Que el candidato tenga buena apariencia y sea carismático debería ser algo secundario, ya que lo importante es qué pretende hacer si llega a la presidencia (y si puede cumplirlo). Leer esos programas puede ser una tarea pesada por la cantidad de hojas que suelen tener (de normal, más de cien), así que es preferible ir leyéndolos poco a poco para evitar pegarse panzadas. Eso sí, si leer más de una página te fatiga, mal vamos.

Para que el lector no piense que estoy haciendo una montaña de un grano de arena, debo añadir que me he encontrado con gente que realmente piensa que Podemos e IU son partidos totalitarios que no buscan nada bueno. Luego les preguntas por qué creen eso y no saben darte una respuesta coherente. Empiezan a farfullar maldiciones contra los comunistas, buscan con la mirada a alguien que les apoye y pronto te cambian de tema. Lo único que tienen son prejuicios, lo que hace que el día de las elecciones vuelvan a votar al PPSOE por aquello de "más vale malo conocido, que bueno por conocer".

Después están los que pasan de ver las noticias porque les molesta ver tantas desgracias y casos de corrupción. Son los típicos que solo conocen a los representantes de algunos partidos por haberlos visto en programas de zapping o en un fatal despiste tras dejar las noticias unos breves segundos. Supongo que el lector ya conocerá su canal preferido.

¿Fallo del sistema?

En este tema, hay gente que dice que el sistema está mal montado y debería reformarse (nunca te dan una solución), pero yo no estoy de acuerdo. A mi modo ver, el sistema no está tan mal ideado, el problema somos nosotros, que para el poco poder que nos dan lo ejercemos mal. Es decir, ¿de qué sirve empoderar al pueblo si este no sabe qué hacer con ese poder? O dicho de otro modo: ¿De qué sirve la democracia si la ciudadanía no tiene ganas de participar en ella? Y ojo, solo estoy hablando del simple acto de ir a votar cada cuatro años, algo del todo insuficiente para que un país pueda llamarse democrático (con Franco también se votaba).

Y para terminar, una última reflexión: si mucha gente, ya sea por pereza o por ignorancia, no sabe votar, ¿qué ocurriría si este país se convirtiese en una democracia más participativa? ¿Habría más concienciación o iríamos de mal en peor?

lunes, 21 de septiembre de 2015

Ejercicios de cinismo



Según la RAE, el cinismo es la "desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones vituperables". Hay muchos tipos de cínicos, cada cual más deplorable que el anterior, pero los que más me molestan son aquellos que dicen representar al pueblo. Afortunadamente, detectarlos es una tarea muy sencilla. Lo único que tienes que hacer es tirar de hemeroteca y buscar contradicciones en sus declaraciones.

Sé que en este tema el que más destaca es el Partido Popular, pero como no quiero que el artículo parezca parcial o tendencioso pondré ejemplos de todos los colores. Sí, también de Podemos.

Rajoy asiste a la boda de Maroto

El partido de Mariano Rajoy se ha visto arrastrado en los últimos tiempos por el creciente aperturismo de la sociedad española. Hace apenas de una década, los populares pusieron el grito en el cielo cuando Zapatero legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo. Como ejemplo, os dejo algunos de sus reproches:
- "El matrimonio siempre ha sido una institución entre un hombre y una mujer" (Rajoy, 2005). 
- "Es una manía del gobierno de parecer moderno y no una reclamación de los homosexuales" (Rajoy, 2005).
- "Yo hubiera hecho la misma ley sin llamarla matrimonio, porque la palabra matrimonio, creo yo que es un poco meter el dedo en el ojo a los católicos, y sin embargo los mismos derechos y libertades se hubieran podido dar con otro nombre" (Rajoy, 2008)
- "La unión entre homosexuales no puede ser llamada matrimonio porque esto ofende a la población" (Aznar, 2006) 
- "Hablar de orgullo gay, creo que es un error social" (Fraga, fundador del PP, 2005). 
- "Tenemos que acabar con leyes asquerosas"(Fraga, fundador del PP, 2005). 
- "Yo no tengo nada en contra de los homosexuales; si nacen así, pues qué se le va a hacer, pero que no digan encima que están orgullosos de funcionar al revés" (Fraga, fundador del PP, 2005).
A todo esto habría que añadir que el PP recurrió ante el Tribunal Constitucional la ley aprobada por el gobierno socialista. Adujeron, aparte de lo que habéis leído más arriba, que les parecía "un fraude de ley" llamar matrimonio a las uniones homosexuales. También arguyeron que el artículo 32 de la constitución solo permite el matrimonio entre un hombre y una mujer, detalle que ocasionó que el secretario de Movimientos Sociales, Pedro Zerolo, les respondiera que "lo que es inconstitucional es la discriminación". Huelga decir que el recurso no salió adelante.

Supongo que no andaré muy errado cuando digo que la decisión de Rajoy es puramente electoral. No creo que haya asistido a la boda con especial ilusión, sobre todo si tenemos en cuenta que parte de su partido le ha criticado su incoherencia, pero como es consciente de que ha de mostrarse abierto no le quedaba otra opción. Puestos a elegir, es preferible que te acusen de incoherente y no de homófobo.

Pedro Sánchez y la historia de Juana (o Valeria)

Pedro Sánchez siempre me ha parecido un político torpe, acartonado y con cierta tendencia a 'cagarla'. La primera metedura de pata la cometió en un mitin del pasado junio cuando exhibió una enorme bandera española. Teniendo en cuenta que el PSOE es de tradición republicana me pareció una significativa contradicción, aunque por otra parte, también recuerdo que el año pasado el PP y el PSOE se aliaron para impedir un referéndum entre monarquía y república. ¿Qué es entonces el PSOE? Hoy por hoy, un partido sin ideología.

La segunda 'cagada' fue precisamente la de inventarse diferentes historias sobre una tal Juana, que bien podía tener el don de la ubicuidad. El 21 de septiembre de 2014 dijo que en Alicante se encontró con una mujer, de nombre Juana, que limpiaba aulas en un colegio privado. Luego, el 13 de marzo de 2015, en Andalucía, dijo: "Rajoy no habla con trabajadoras como la que yo conocí en Canarias hace unos meses, que se llamaba Juana". Pero esto no acaba aquí, porque la misma historia la repetiría el 7 de febrero de 2015 diciendo que esa tal Juana trabajaba en un hotel, y en fechas sucesivas siguió variando la historia a conveniencia en diferentes mítines. ¿No se le ocurrió pensar que quedaba todo grabado y que los medios se darían cuenta?

Poco después, viendo que la historia de Juana estaba un poco gastada, se inventó un nuevo nombre: Valeria. En el mitin de Alcorcón dijo: "Ayer estuve en Barcelona, estuve en 'Nou Barris', que para que os hagáis una idea es un barrio obrero (...). Se me acercó la madre de una chavala que se llamaba Valeria. Valeria tiene 35 años (...)". Si os fijáis, suele repetir más o menos la misma historia y le añade o le quita detalles según le parece. Desconozco si lo hizo por torpeza en el mentir o porque realmente pensó que esas modificaciones eran adecuadas para el lugar del mitin. En cualquier caso, fue una error mayúsculo creer que los medios de comunicación no se darían cuenta.

Los pactos de Ciudadanos

En las pasadas elecciones municipales y autonómicas vimos cómo Ciudadanos fue la muleta del PSOE en Andalucía y del PP en la Comunidad de Madrid. El otrora Albert Rivera que prometió ser implacable con la corrupción, no aceptar sillones ni "carguitos" y que exigía máxima transparencia le dio margen a Susana Díaz con los problemas de corrupción que sufría su partido.

Por otro lado, en Valencia capital incurrieron en una doble contradicción al exigir la alcaldía a cambio de su apoyo. Esto es así porque, de haber sido Giner el alcalde y no Joan Ribó, gobernarían la ciudad sin ser la lista más votada, que era otra de sus premisas. ¿Qué excusa dieron? Desde el partido, puntualizaron: "Dijimos que no entraríamos en ningún gobierno que no lideremos, pero si todos nos apoyan y podemos formar nuestro propio Ejecutivo con nuestra gente, es diferente". 

Otra cosa que cabe destacar del señor Rivera es su costumbre de hablar con frases vacías y sin sustancia. En cierta ocasión declaró que quería que España se pareciese a Dinamarca y no a Venezuela, y es entonces cuando yo pregunto: ¿En qué quiere que se le parezca? Porque a diferencia de España, Dinamarca es el país europeo que mayor presión fiscal ejerce sobre las grandes fortunas. También está el detalle de que la principal empresa energética de Dinamarca es pública en un 70%, supongo que para evitar los abusos que se dan en España.

Curiosamente, allá por el 2013, Ciudadanos votó en contra de recuperar el impuesto de patrimonio y el impuesto de sucesiones, que afectaban principalmente a las grandes fortunas. Tampoco parece estar muy por la labor de nacionalizar alguna energética para evitar que sigamos siendo el segundo país de la UE con la luz más cara, detalle que nos lleva a preguntarnos si Ciudadanos es realmente el cambio que necesita España o un recambio para que todo siga igual.

La moderación de Podemos

Es cierto que Podemos ha sufrido desde su fundación un escrutinio feroz y descarnado. Ciudadanos, que aunque no lo parezca cuenta con diez años de vida, ya ha tenido imputados en sus filas y nunca ha sido sometido a un control tan férreo. Hoy por hoy, Podemos es un partido limpio de corrupción al que pocas cosas se le puede reprochar, al menos por ahora. ¿Seguirá así por mucho tiempo?

El problema que le encuentro al partido de Pablo Iglesias es que ha perdido la agresividad de antaño. Actualmente, tras haber pactado con el PSOE por toda la geografía española, ya no se oye tanto la palabra "casta" ni atacan al PSOE de la misma forma que antes. Es como si hubieran hecho un pacto de no agresión, quizá porque saben que después de las generales van a tener que ir de la mano si Rivera no consigue la suficiente representación (no descarto que el PSOE pacte con Ciudadanos).

Otro tema es el de su programa, que poco a poco lo ha ido rebajando tras darse cuenta de su poca viabilidad. Medidas como subir el SMI (Salario Mínimo Interprofesional), reducir la edad de jubilación a los sesenta años o endurecer las sanciones por delito fiscal quedan muy bien sobre el papel. La gran pregunta es cómo hará realidad todo eso, y es ahí donde comienza mi escepticismo.  

Por último, he de decir que parte de ese tacticismo lo veo justificado. Teniendo a casi todos los medios en contra y estando sometidos al juego sucio de los grandes partidos es difícil no caer en contradicciones. Tal y como decía hace poco Pablo Iglesias en efe.com: "No somos ángeles, sabemos que hacer política implica asumir circunstancias difíciles y decisiones difíciles y lo trataremos de hacer de la mejor manera posible".


Imagen de Gerald.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

El invento del patriotismo


El patriotismo podría definirse como el sentimiento de pertenencia a un país o una nación. Aquellos que se identifican con este concepto se enorgullecen de su tierra natal y sienten como propios sus valores, su cultura y sus tradiciones. No cuestionan el por qué de ese orgullo ni se preguntan si tiene algún sentido, pero están convencidos de que la patria se encuentra por encima de cualquier cosa y la defenderán cueste lo que cueste. 

Como no podía ser de otra manera, el patriotismo se divide en diferentes grados de fanatismo. Los menos agresivos son los patriotas moderados (o actuales), que a lo mucho que llegan es a sacar la bandera en las manifestaciones y a gritar consignas. Luego nos encontramos con los chovinistas, unos individuos narcisistas que piensan que todo lo que sea de su nación es lo mejor y aquello que pertenezca a otros países es malo o perjudicial. Y por último tenemos al Jingoísmo, un pensamiento aún más exaltado y violento que el anterior. Se trata de una especie de ultranacionalismo expansionista que aboga por una política exterior de lo más agresiva.

Sus detractores, entre los que me encuentro, opinan que si el patriotismo no existiese se hubieran evitado muchos problemas de convivencia social. De hecho, si se analiza con detenimiento, este tipo de pensamiento es el germen de la xenofobia, el racismo, los genocidios y las tantas guerras que se siguen dando a día de hoy. Se trata de algo irracional y destructivo, tanto para el individuo que lo profesa como para los demás.

¿Tiene sentido ser patriota?
"El que se siente patriota, el que cree que pertenece a un país, es un tarado mental. La patria es un invento. ¿Qué tengo que ver yo con un tucumano o con un santeño? Son tan ajenos a mí como un catalán o un portugués. Una estadística, números sin cara. Uno se siente parte de muy poca gente. Tu país son tus amigos, y eso sí se extraña." -Martín (Hache), 1997, película argentina-
Si tuviera que etiquetarme, me identificaría como internacionalista. Las razones que me llevan a considerarme como tal son tan sencillas como prácticas: por encima de la patria se encuentran las necesidades de la gente, y no creo que estas puedan cubrirse con políticas aislacionistas o absurdos sentimentalismos que no llevan a ninguna parte. Por ello, considero que la mejor opción es la cooperación política y económica entre las naciones.

Ahora bien, que crea en la cooperación entre países para conseguir un beneficio mutuo no significa que apoye el capitalismo salvaje de Estados Unidos y la Unión Europea. Lejos ha quedado esa Europa social e igualitaria que algunos pretendían. Hoy por hoy, la UE se ha convertido en una dictadura capitalista donde lo importante son los negocios, no las personas.

En cuanto al concepto en sí, como tiene distintos matices prefiero dejarlo como tarea pendiente para otro post, ya que no solo existe el internacionalismo capitalista, también está el internacionalismo marxista y el anarquista, que luchan precisamente contra la primera opción. Mi posición exacta suele bailar confusamente entre la primera y la segunda alternativa, quizá porque todavía he de leer a Karl Marx y conocer más cosas sobre el marxismo.


Imagen de SnapwireSnaps

lunes, 31 de agosto de 2015

España SÍ fue rescatada


Haciendo acopio de obviedades, el lector sabrá igual que yo que repetir una mentira cien veces no la convierte en verdad. Tampoco importa que esa mentira la diga un alto cargo político o alguien de renombre. Una mentira es una mentira y punto. Lo único que hay que hacer para darse cuenta es evitar los actos de fe.

Ahora bien, esta lógica tan sencilla no parece valer para la política. ¡Qué va! En política lo que cuenta no es decir la verdad y hacer autocrítica cuando se falle en algo, sino contar mentiras de la forma más convincente posible y repetirlas hasta la saciedad para que vayan calando. Eso de que los ciudadanos ya no somos tan crédulos como antes lo dejamos para otro día (sí, todavía espero que el CIS se equivoque en sus predicciones).

El negacionismo del PP

Que a estas alturas el PP siga negando que España fue rescatada en el año 2012 me parece una broma de mal gusto y motivo sobrado de dimisión. Es lamentable que el actual gobierno niegue lo que publicó el Boletín Oficial del Estado (BOE) el 10 de diciembre de 2012. Ni siquiera debería estar permitido por eso de estar en periodo electoral. A continuación, os dejo parte de su introducción:
"El 25 de junio de 2012, el Gobierno español solicitó asistencia financiera externa en el contexto del proceso en curso de reestructuración y recapitalización de su sector bancario. La solicitud de ayuda se inscribe en los términos de la asistencia financiera para la recapitalización..."
Solo con leer este extracto nos topamos con que España no solo fue rescatada, sino que el propio gobierno lo pidió. Es decir, que están presumiendo de que evitaron el rescate cuando hicieron justamente lo contrario. No quiero utilizar la palabra cinismo, pero ese regusto que parecen tener cuando dicen tal embuste deja en evidencia su completa desconexión con la ciudadanía. En otras palabras, que les importa muy poco que les creas o no.

El choteo de la prensa extranjera 

La prensa extranjera tuvo claro desde el principio que lo de España fue un rescate y no le siguió el juego a Rajoy. El problema reside en que ese rescate no es el mismo que el de Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre, ya que en España solo se rescataron a determinadas entidades bancarias y financieras. Debido a esto, la Comisión Europea dejó que el gobierno español negara la palabra rescate y dijese que lo suyo era un préstamo de ayuda a la banca. Fue, por así decirlo, un detalle que pretendía salvaguardar la dignidad del actual gobierno.

Diversos medios extranjeros encontraron hasta divertido que el presidente español mantuviera que no habían sido rescatados. Un claro ejemplo es la revista norteamericana 'Time', que bajo el título: "You say tomato, I say Bailout: How Spain agreed to Be Rescued" criticaba mordazmente la actitud triunfalista de Rajoy al vender el rescate como algo excepcional. 'Financial Times' señalaba: "Rajoy presenta la ayuda a España como una victoria", y 'The Guardian' también criticó a Rajoy por la misma cuestión.

Sabiendo esto cabe preguntarse en qué piensan cuando se ponen en ridículo negando lo innegable. Se acogen a pequeños matices para evitar nombrar la palabra maldita, pero resulta que ese dinero prestado a la banca cuenta como deuda pública. ¿No es eso un rescate? Al final va a ser verdad eso de que tendremos que llevar un cartelito colgado del cuello que diga: no somos gilipollas. Porque están convencidos. 

Imagen de Kai.

miércoles, 19 de agosto de 2015

El origen de la estelada

La estelada roja, promovida por el Partit Socialista
d'Alliberament Nacional
en los años 70
Sobre la independencia de Cataluña ya escribí en otro post. Es un tema que siempre está presente por el enconado odio que despierta en las dos partes. Un odio azuzado oportunamente por los políticos de turno que camuflan las privatizaciones, los recortes y su nulo proyecto social con el odio hacia España. El que os escribe no cree en ese invento llamado patriotismo, pero siempre he pensado que es importante conocer la simbología en la que se cree. ¿Qué quiero decir con esto? Muy sencillo: que si eres independentista y no conoces el origen de la estelada ni la historia de Cataluña empieza a preocuparte, porque te han lavado bien el cerebro.

Si eres independentista se supone que has tenido que leer algo sobre la historia de Cataluña para poder llegar a esa conclusión. Vamos, digo yo, porque a ese tipo de ideas se llegan por convicción. Ahora bien, esa convicción puede haberse forjado en el estudio o por la influencia insana de ciertos políticos. Los primeros son independentistas lúcidos, los segundos simples títeres fácilmente manipulables. A los lúcidos, o a los que creen serlo, les preguntaría qué esperan conseguir con la independencia de Cataluña, porque para empezar se saldrían de la Unión Europea y la inestabilidad económica estaría servida, pero bueno, cada loco con su tema.

El triángulo estrellado

Una vez dicho esto, creo que ya va siendo hora de tocar el tema de la banderita. La estelada se creó a principios del siglo XX como consecuencia del sentimiento soberanista que ya existía en aquella época. El triángulo estrellado está inspirado en las banderas de Cuba y Puerto Rico, especialmente en Cuba, ya que por aquel entonces hacía poco que se había independizado del Imperio Español. 

Se considera que su diseñador fue Vicent Albert Ballester, un activista muy implicado en todos los movimientos que defendían el independentismo catalán. Al parecer, su estancia en Cuba fue la razón de que eligiera el triángulo estrellado como estandarte del soberanismo catalán. Ballester admiraba mucho a Cuba por su lucha contra el Imperio Español y quiso reflejarlo en la estelada. 

La estelada era en sus comienzos un rombo azul situado en el centro de la senyera, así que podríamos decir que ha ido evolucionando hasta llegar al diseño actual. Hoy en día existen varios tipos de esteladas, hecho que se debe a las diferentes corrientes políticas que encontramos dentro del independentismo catalán.

De este modo, apreciamos que la estelada roja la utilizan los de izquierdas, la verde los ecologistas, animalistas y humanistas, la azul los de derechas o de centro-derecha y los independentistas de ideología comunista utilizan una estelada roja invertida (la estrella amarilla y el triángulo rojo). Hay más tipos de esteladas, cada cual más extraña que la anterior. Un ejemplo de ello es la curiosa estelada Yanqui, creada en los años 60 y ya en desuso.

La cuatribarrada

Puede ser una puntualización sin importancia, pero las barras tradicionales que conforman la estelada provienen de los reyes de la Corona de Aragón. Esto se debe a que el catalanismo tuvo varios periodos de represión cuando surgió como movimiento cultural a finales o mediados del siglo XIX. Los ciudadanos catalanes, al ver que se reprimía su libertad de expresión, tomaron la bandera cuatribarrada como un símbolo identitario catalán. También la utilizó Francesc Masià en 1931 cuando proclamó la "República Catalana" tras ganar su partido las elecciones municipales.

Al final, la famosa estelada se reduce a la bandera de la Corona de Aragón con un toque cubano. Una mezcla extraña que alude a dos lugares radicalmente opuestos. Es como si yo tomara como referencia las banderas de dos países (Estados Unidos y China, por ejemplo) e inventara una nueva con la mezcla de las dos. Algo bastante absurdo, en mi opinión.

viernes, 7 de agosto de 2015

Los desmemoriados


Dice un dicho que hay que mirar al pasado para evitar cometer los mismos errores en el futuro. Desde que la encuesta del CIS reflejara una remontada del bipartidismo y una caída progresiva de los partidos emergentes es algo que me viene a la cabeza de forma intermitente. ¿No hemos aprendido nada de lo que ha ocurrido desde que se inició la crisis? ¿Tan manipulables somos?

Dejando a un lado lo que realmente pienso de estas encuestas, si tomásemos la emitida por el CIS como algo cierto estaríamos ante una autoflagelación bastante importante. Es decir, el PP, el partido que llevó a cabo una amnistía fiscal en el 2012, el impulsor de una ley mordaza criticada por la misma ONU, el promotor de la reforma de la ley del aborto y el que permitió el rescate bancario (que Rajoy insiste en negar), está levantando el vuelo de nuevo. La pregunta que me hago ante tal panorama es la siguiente: ¿Estamos tontos?

¿Por qué remonta el bipartidismo?

Se me ocurren varias razones que explican su supuesta recuperación. Una de ellas es el miedo que los medios de comunicación no paran de azuzar con lo que está pasando en Grecia, y otra es la continua insistencia por parte de Rajoy en decir que la crisis ya es historia. Comentario que, por cierto, ha generado numerosas mofas en la prensa extranjera.

El hecho de que diversos periódicos y medios de comunicación no dejen de insistir en tal disparate confirma su poca fiabilidad, y si el lector sigue receloso le aconsejo que acuda al informe que elaboró la universidad de Oxford sobre esta misma cuestión. Informe que califica a los medios españoles como los menos creíbles de Europa. No, no es broma.

La crisis no es solo económica

Fíjese el lector lo que hemos salido de la crisis que, el pasado 20 de julio, el Comité de Derechos Humanos de la ONU dio a conocer un informe en el que se suspende a España en materia de Derechos Civiles y Políticos. Como contraste, Venezuela consiguió un aprobado (el informe aquí). Para que luego digan que es una dictadura y tal.

¡Eh! ¡Tranquilo!, que ya te imagino poniendo el grito en el cielo al leer un comentario favorable a Venezuela. No es mi intención extenderme demasiado al respecto, más que nada porque este post trata otro tema, pero a Hugo Chávez se le ha tachado de dictador por haber sido elegido cuatro veces. Para quienes no lo sepan, hay países que permiten la reelección presidencial indefinida, y no es un caso aislado. Otros países como Suiza, Italia, Chipre e Islandia también lo permiten y no creo que se les pueda tachar de dictaduras.

Por si fuera poco, en Venezuela se puede someter al presidente a un revocatorio (que el pueblo fuerce su dimisión), procedimiento que en España y demás países europeos todavía no existe. ¿No será España quien tiene que aprender de Venezuela en materia democrática? Como todo país, también tiene sus problemas (no ser amiguete de los estadounidenses trae consecuencias), pero centrarse solo en sus defectos me parece un error.

Como último apunte, añadir que durante los catorce años del gobierno de Chávez se convocaron seis referéndums. Cuatro de ellos sobre la constitución, uno sindical y el revocatorio antes mencionado. Mientras tanto, en la Unión Europea muchos se rasgaban las vestiduras por el referéndum de Tsipras, pero nada oye, que Venezuela es una dictadura y España una democracia ejemplar.

¿La corrupción pasa factura?

Después de las elecciones municipales y autonómicas podemos decir que sí pasa factura, aunque no con la contundencia que debería. Para empezar, el PP fue el partido más votado en Madrid y Valencia. Exceptuando la Comunidad de Madrid, lo que los echó fueron los pactos de los demás partidos, que pese a sus diferencias ideológicas entendieron que era mejor limar asperezas a dejar que gobernase el PP por otros cuatro años. Fue un acto de responsabilidad que deja lugar a la esperanza, pero no hay que olvidar que el PP sigue moviendo muchos votos. ¿Será igual en las generales, o nos llevaremos una sorpresa?

Lo que me parece lamentable es que a la hora de votar pese más el miedo que la razón. Solo en el PP nos encontramos con la operación Púnica, el caso de las tarjetas de Caja Madrid, el caso Gürtel y los papeles de Bárcenas. El PSOE también tiene su lista, y bastante larga. Según europapress.es, el partido de Pedro Sánchez mantiene abiertas 264 causas, 64 más que el PP.  

El problema de todo esto es que los casos de corrupción se olvidan pronto, sobre todo si tienen los medios a su favor. Cuando ya han explotado lo suficiente un tema pasan a otro y se olvidan por completo del anterior. Claro, hablan de actualidad y no pueden estar recordando continuamente noticias pasadas, pero ese consumo rápido de información crea muchas lagunas. Al final, cuando toca votar, esos partidos ponen en marcha la maquinaria propagandística y los casos de corrupción quedan como algo lejano y sin importancia.

Luego tenemos el dichoso voto útil, una falacia a la que acuden tanto el PP como el PSOE con la falsa argumentación de que si no apuestan por el caballo ganador su voto caerá en saco roto. El fallo de esta argumentación está en que si un partido consigue representación en el Congreso el voto ya ha servido para algo. Otra cosa es que ellos prefieran gobernar con mayoría absoluta pasando del resto de partidos.

Que gobierne la lista más votada

Cuando pasaron las elecciones municipales y autonómicas muchos políticos del PP recitaron la salmodia de que gobernase la lista más votada. Argumentaban que no era democrático que gobernasen los perdedores a base de pactos, pero claro, de esto se acordaron después de las elecciones, no antes. ¿Nombrarían el tema con un buen resultado? Creo que no.

La trampa de ese argumento radica en que, si hablamos de calidad democrática, el sistema proporcional que tenemos ahora es la mejor opción (dentro de sus defectos). Si aplicásemos un sistema mayoritario, el bipartidismo se reforzaría y los partidos minoritarios se verían perjudicados. Es decir, que un sistema mayoritario va en contra de la pluralidad política, ya que muchos partidos pequeños se verían obligados a unirse para aspirar al primer puesto.

Sistema mayoritario = - pluralidad política
Sistema proporcional= + pluralidad política

Sé que al final he terminado tocando temas que merecen menciones a parte. La trampa de la lista más votada da para mucho más, así como la calidad democrática de Venezuela, que es mayor de lo que muchos se piensan. No he querido hacer el post demasiado largo, así que si tenéis curiosidad por saber más haced clic en los enlaces. En cualquier caso, son cuestiones sobre las que escribiré más adelante.

sábado, 1 de agosto de 2015

Ser monárquico y de izquierdas, la gran incoherencia


He de admitir que los cacaos ideológicos que tienen algunos me dejan estupefacto. Los hay que dicen que pasan de etiquetas y que no son ni de izquierdas ni de derechas (estos son los más falsos), luego tenemos a la izquierda aria que no dialoga con nadie porque están muy convencidos de su verdad, pero si hilamos aún más fino nos toparemos con un espécimen que, pese a sus contradicciones, está creando tendencia en nuestro país. Me refiero a los monárquicos que dicen ser de izquierdas. ¡Toma ya! ¿Creías que lo habías visto todo?

Sobre la confusión de ideas y creencias ya he escrito otras veces. Toda esa gente que se decanta por uno u otro bando sin tener muy claro lo que defiende termina convirtiéndose en un ejemplo de ignorancia andante. Y ojo, el que os escribe no se considera un experto en la materia, pero hay ciertas cuestiones que sí tengo claras. Una de ellas es que un republicano puede ser de izquierdas o de derechas, y otra que un monárquico no puede ser de izquierdas. ¿Por qué? Muy sencillo: la izquierda aboga por la democracia sin excepciones, es decir, que tener como jefe de estado a un rey que no ha sido elegido democráticamente va en contra de esta ideología. 

Por si te lo estás preguntando, si se diera la situación de que el rey fuera elegido democráticamente cada cierto tiempo (como si fueran unas elecciones), entonces estaríamos ante un caso único en el mundo, ya que la monarquía, por muy parlamentaria que sea, se basa en la perdurabilidad de una figura que traspasa su poder de forma hereditaria, NUNCA DEMOCRÁTICA. Puede que el lector piense que esta aclaración está de más, pero me he topado con monárquicos "de izquierdas" que, para justificar su bipolaridad ideológica, me han propuesto tal disparate. Ver para creer.

A esta gente yo la calificaría como la izquierda ignorante. No se puede defender que haya aristocracia e igualdad al mismo tiempo, ya que si existe lo primero no puede darse lo segundo. Personalmente, siempre he visto a las monarquías parlamentarias como torpes arreglos que solo buscan mantener a los mismos de siempre viviendo del cuento. Se trata de una democracia light donde salen perdiendo los ciudadanos de a pie.

Dicho esto, supongo que el lector conocerá mi opinión sobre la enorme bandera española que exhibió Pedro Sánchez el pasado junio en un mitin. Si un partido defiende a la monarquía solo puede tener una ideología, y no es de izquierdas. Decir lo contrario es mentir o pecar de ignorante.

El problema de fondo que tienen estos líos ideológicos es el miedo a pensar. Les inculcan desde niños lo que deben creer y luego, a la hora de la verdad, surge el miedo de pararse a reflexionar qué es lo que realmente piensan. He ahí el origen de estas incoherencias tan absurdas. Se confronta lo que les han enseñado a creer con su verdadera opinión. En cualquier caso, por mucho que quieran inculcarte ciertas doctrinas o ideologías es deber de cada uno intentar derrumbarlas a base de preguntas incómodas. No hacerlo sería condenarse a vivir en una mentira.


Imagen de Christockwell.